sábado, 8 de octubre de 2011

La noche

Chicas de la noche, distantes y frías. En grupo o de a dos, siempre no disponibles, como si estuviesen ocupadas haciendo algo. Bailan mirando, pero más que nada miran. No se ríen, algunas parecen aburridas, otras  lo disimulan mientras toman algo o prenden un cigarrillo.
Y todo pasa en tan poco tiempo. Digo, 3 horas como máximo. La ansiedad hace que el tiempo pase más lento.
Es un ritual. Me imagino a los miembros de una tribu indígena totalmente anonadados frente a la descripción de una típica salida. Nos acostumbramos a todo. Tomamos lo que nos fue dado. Vivimos acá y ahora, esto es lo normal. No hay ejercicio de cuestionamiento, como preguntarse ¿Para qué? Para qué si no te gusta la música, si está muy alta, si no sabés ni te gusta bailar, la entrada es carísima, tomar también, y al día siguiente tenés una resaca universal. Todo para ver qué pasa. Porque la esperanza no muere. Y quién te dice.
Todos miramos y somos mirados. Algunos más, otros menos. Miramos el centro de la pista, cómo si buscásemos a alguien. Miramos el DJ, que no hace mas que girar unas perillas. Miramos si hay alguien que de verdad nos pueda llegar a gustar. Miramos según lo que cada uno cree es la belleza. Nada nos convence mucho, pero no se pierde nada intentando. El pibe de al lado está hace diez minutos rodeando un grupo de chicas, y quiere acercarse a una, pero no se anima. Finalmente lo hace, y la chica mira para otro lado. No hace falta que diga nada. El pibe piensa si seguir, si esa maniobra evasiva es un histeriqueo. Pero no, el lenguaje corporal es muy claro.
Eterno dolor del rechazado ¿Qué nos lleva cada noche a hacer el revoque de esas paredes, cada vez más altas?  Las hacemos crecer en su ego, las dejamos que nos pisen. Desgraciadas, las entiendo. Están cansadas de lo mismo. Porque cuántos pibes, cuántos cómo yo, ésta noche y el resto de las que vivieron, con una idea, una sola idea en la cabeza, y ya como objetos se sienten. Ustedes lo notan, es evidente la calentura, la necesidad. Si tenemos que dar el primer paso, estamos interesados, es obvio.

Pero algunos de nosotros quieren conocerlas. A diferencia de ellos, queremos saber quiénes son, y arreglar una salida y, tal vez, quién dice, terminemos siendo novios. Entonces nos dan sus celulares y sus facebook. Pero para qué, para qué si después no atienden el teléfono y no responden mensajes. Hasta que finalmente una atiende, una que no se arrepiente del pibe que se chapo una noche en un boliche. Pero ahora la mina esta interesada en vos, y ya te pide que hagan cosas de novios, y vos la terminás dejando porque no estás para esas cosas, y tampoco es que la amás como para dejar todo lo otro. Y ella vuelve al boliche un poco más molesta y cínica. Y vos también volvés, porque el boliche es la excusa del soltero.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Dejarse el pelo crecer

Hay normas, hay marcos sociales. Hay una constitución  tácita en la que no está bien visto el pelilargo. Las porras son irrespetuosas, no piden permiso, son llamativas, no tienen vergüenza, y son irremediablemente rebeldes. Cada centímetro que el pelo avanza es un centímetro más que aleja al melenudo de la gente bien nacida.
Las melenas son algo poco común hoy en día. Ya no son los ochentas. Los ídolos dejaron de ser esos rockeros de videoclip, con sus rulos y su fijador de pelo, con un ventilador que agita sus crines, creando un efecto intencionadamente sensual. Los tiempos cambiaron, pero no para todos. Repasemos. Los hippies son los exponentes más populares del pelilargismo; también están los rasta, con dreadlocks que pueden llegar a arrastrar por el piso con orgullo; los motoqueros y los metaleros, que a veces son la misma cosa ; y los vagabundos y los artistas, que a veces son la misma cosa también. Si hay algo que distingue a estos grupos marginales es el largo de sus cabelleras. No son los tatuajes, ni los piercing, es el pelo de la cabeza, y también el pelo de la cara, o barba, pero ese es otro tema. ¿Será que inconcientemente ellos quieren volver a un estado arcaico de la existencia, o es sólo que con sus crines buscan dar una imagen de primitivos? La verdad es que no lo sé, tal vez sólo siguen lo que hace su grupo de pertenencia.
Yo, por lo pronto, nunca tuve el pelo tan largo. Es una mota. La gente se sorprende o no me reconoce. Quiero la foto como premio, para mostrarles con orgullo a mis hijos el fruto peludo de mi paciencia. Pero ¿Qué mujer, ahora, así, con este quilombo en la cabeza? Quiero el Guiness y también quiero la experiencia de vivir por un tiempo como un delincuente.  

miércoles, 30 de marzo de 2011

Crono-pánico

Mi primita de 9 años juega con mi pelo, y  más que eso me intenta arrancar algún pelito. Le pregunto qué hace, y me dice que tengo una cana. No le creo hasta que la veo. Mi tía me dice que su hijo de 21 años también tiene. Me dice que tengo entradas. Yo le contesto que siempre las tuve, que la forma de mi pelo es así. Trato de acordarme de alguna foto de cuando era un chico.
¿Cuánto tiempo se disfruta de la juventud? ¿Cuánto tenemos para disfrutar hasta que el tiempo nos exponga a sus achaques? ¿Es que apenas nos terminamos de desarrollar físicamente, que comienza el leve declive? ¿Cuántas son las verdaderas primaveras de la vida física? ¿Desde qué edad miramos a otros más chicos y sentimos un poco de nostalgia? Tal vez la nostalgia se deba a que mis compañías son de un rango etario muy amplio. Exponerse a pasar el tiempo con personas menores a uno puede llevar a que uno se sienta, y no por casualidad, un poco más viejo ¿Es que todos queremos ser adolescentes? Los estudios de marketing dicen que sí. Yo sólo quiero crecer sin que se note.
La culpa no la tiene el tiempo. Es lo que uno hace del tiempo. Y las cosas que no hacemos, nunca las habremos hecho. Esto no es menor, sobre todo en el amor. No hablo sólo del amor de una pareja, de por sí fundamental, pero también de salir al encuentro con las personas, de conocerlas en su profundidad y de crear vínculos duraderos basados en la fraternidad y la risa. Cuánto bien hace reír desde el corazón con una persona; y hablar de las verdades del alma, y de las cosas más superfluas también. Por eso ahora pienso en lo fundamental que son las personas y en cuánto dependo de ellas para mi felicidad. Desde los ancianos hasta los niños. Dependo de la gente que me rodea para ser pleno, dependo de cómo impacto en ellos y de como ellos impactan en mi.



El hombre busca seguridad en las cosas por él conocidas. Pero el tiempo transforma lo conocido. Lo conocido muta. Lo conocido deja de serlo. Nosotros nos aferramos a una imagen de lo conocido. Pasa con las personas. Las personas cambian con el tiempo. Incluso, las personas son diferentes según con qué grupo interactúen. No es el mismo José para los compañeros de arquitectura que para los amigos del club, menos para los de teatro. Sin embargo, si vemos a José unos años después, lo recordaremos como el compañero de fútbol, el ex novio de Camila o el pervertido de Flores. Tratamos de crearnos un mundo de certidumbre, porque eso nos da seguridad. Aceptar que todo cambia es aceptar que no tenemos control sobre el mundo. Aceptar el cambio es amigarse con la incertidumbre.
Muchos denegamos del tiempo, y así, también lo hacemos de la muerte, algo que a pesar de lo impalpable es visible. Krishnamurti habla de incorporar la muerte a la vida. Ya olvide lo que quizo decir con eso ¿Es que debemos abandonar la vida cotidiana que llevamos a modo de experimentar nuestra propia muerte? Mis respetos a Krishnamurti, pero ningún pensador, por sabio que sea, va a guiar mi pensamiento. Cada uno, desde el lugar del que viene y de lo que experimentó y leyó, tiene un pensamiento formado, a partir de más de una persona. Soy anti personalista y, para mi, no hay un hombre que posea o haya poseído la verdad completa. Sin embargo tomo líneas de pensamiento de Krishnamurti.  A fin de cuentas, la muerte es lo desconocido. Cada uno puede tener una idea acerca de lo que la muerte es, pero nadie la conoce realmente. Entonces, ¿A qué le tenemos miedo? ; ¿A la muerte en sí o a la muerte hacia las cosas conocidas, al mundo que nos armamos? Yo por lo pronto no tengo miedo, aunque si me da algo de pena el asunto de la muerte y otras cosecuencias del tiempo.
El tiempo obliga a crecer, y así como se nota físicamente, el tiempo se nota en las responsabilidades.
Antes era más sencillo. Uno era noble o plebeyo. Si su sangre era azul no tenía más que salir de caza, ser un aficionado al arte y tomar desproporcionadas cantidades de te con gente de su misma condición sanguínea. Si se nacía plebeyo, lo más probable es que  fuese un campesino, pero también existían los oficios; como el de albañil, carpintero, herrero o pescador, entre otros. En general las profesiones no se elegían, sino que eran heredadas de los padres. No había test ni crisis vocacional. Hoy todo mejoró (o empeoró para los indecisos), y uno puede elegir entre un enorme abanico de posibilidades profesionales. La elección vocacional puede ir desde ser un anestesista, hasta ser un músico-terapeuta o un ingeniero en sistemas, o un diseñador gráfico. El mundo se ha ido especializando de tal modo que para ser el mejor en una cosa, uno se debe dedicar exclusivamente a lo que eligió. Claro está que el mundo esta poblado de gente medianamente buena en su campo. Pero ¿Cuántas personas conoce que sean realmente excelentes en lo que hacen? Deberían ser muy pocas. Si su idea es dedicarse a, por decir, tres actividades, en lugar de una sola, lo más probable es que no se destaque al nivel de los mejores, en ninguna de ellas. Esto me molesta ¿Cómo elegir sólo una actividad a la que dedicar la vida? Nuestro trabajo define nuestras vidas. En él pasamos al menos 9 horas de nuestro día, 45 horas a la semana. Que nos guste lo que hacemos, que nos llene y nos apasione, es vital. Lo que deberíamos encontrar es que el trabajo no sea trabajoso, algo desgastante que nos hace miserables, sino algo que nos entrega vitalidad y a lo que estamos dispuestos a entregar toda nuestra energía. Esa parece ser la única forma de que la ecuación funcione. Nuestro trabajo nos define. Podremos ser padres, hermanos, goleadores, novios o artistas aficionados. Todo esto es importante, sobre todo nuestros vínculos familiares y fraternales, que son el fundamento sobre el que edificamos nuestra vida. Pero más allá de todo, está aquello que nos diferencia y nos define: nuestra profesión.
¿Cuánto hay de inducido en nuestra elección profesional? ; ¿Realmente al estudiante le gusta tanto la medicina a los 18 años como para decidir dedicar su vida a eso? Una persona tiene muchas dimensiones, muchas de las cuales no va a conocer, como podría ser el hacer danza, o escribir cuentos o resolver ejercicios matemáticos. Nos negamos, guiados por prejuicios, a no hacer ciertas cosas. La realidad es que al momento de elegir, no conocemos todo nuestro potencial, ni hemos explotamos nuestra curiosidad lo suficiente para conocernos de fondo y saber quiénes deseamos ser en un futuro.  No estoy en contra de salir del colegio y elegir una carrera. Sólo busco analizar qué es lo que nos lleva a ello y qué factores contextuales nos limitan al tomar las decisiones que tomamos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Recomendaciones generales para sentirse bien

Haga deporte y después metase en una bañadera caliente. Que cueste entrar. Lleve algo para leer. O, si puede, lleve algun equipo para escuchar música. Avise acerca de su baño a quienes considere que no le gustaría que lo vean despatarrado y desnudo: sus padres, sus hermanos, sus abuelos, el portero. No avise a las amigas de sus hermanas, ni a su empleada doméstica, si es que es de su gusto, y si cree que ellas se llevarán una buena sorpresa.
La bañadera esta en desuso y esto podría convertirse en un mal nacional. Tal vez sea por esto que la gente anda gritando en las calles. Sólo un buen baño, esa es la fórmula para que los índices de calidad de vida aumenten. Esa es la promesa que todos los políticos deberían hacer durante su campaña. No gaste en televisores más grandes, en autos socialmente más aceptables, ni siquiera gaste en un terapeuta. Cómprese una bañadera, y si puede darse el lujo, cómprese un yacuzzi. La vida no está hecha para duchas de diez minutos. Estar limpio es la aparente función del baño. Bañarse para estar limpio es un mandato que recibimos y rechazamos siendo niños. Pero ¿Qué pasaría si los padres transmitieran a sus hijos la experiencia única y placentera del baño? Meter la cabeza abajo del agua en un baño silencioso,  respirar sólo por la nariz, que apenas sale del agua, afinar el oído y escuchar el goteo de la canilla. Hay cosas mejores, pero para conocerlas deberíamos estar muertos y canonizados, o ser los masajistas de un equipo femenino de gimnasia artística.


Hector Tina
Director Comercial
Ferrum S.A.

martes, 30 de noviembre de 2010

Mensaje a los músicos

Hay gente que ubica en el podio a Sonic Youth por haber revolucionado la música de su época, y se queda haciendo la misma música que ellos hacían en su momento. Ya pasaron suficientes años como para poder decir que su música dejó de ser revolucionaria. No que no lo fue en su momento, pero que no representa una revolución actual. Digo Sonic Youth por poner un ejemplo. Por lo general se rompen unos esquemas, algunos atacan ese cambio, otros lo adoran y, finalmente después de un tiempo, todos se adaptan, para luego horrorizarse o maravillarse ante un nuevo cambio. Lo que me deja algo perplejo es que alguna gente reconozca como un gran valor el hacer algo diferente y moderno para su época, y se resista a hacer algo nuevo, acorde a los cambios que se están viviendo hoy, 2010. No digo que todos los músicos hagan música electrónica, pero que busquen innovar al menos, mateniendo su esencia. La mayoría de lo que escucho en la radio son repeticiones venidas a menos de discos pasados buenos. O no hay hambre o no hay cultura musical.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Viejos son los viejos

Me agarra una cierta tristeza con los viejos. Sobre todo con los de pueblo, porque la soledad y dejadez del pueblo aumentan la del viejo. Y me impresiona pensar que ese viejo alguna vez fue joven, porque eso también quiere decir que este joven, yo, alguna vez será viejo.  Y eso me entristece un poco más y me alienta a vivir cada día como si fuese el último, lo que no es una solución, pero sí un consuelo.
Los viejos hablan de las cosas que hacían cuando eran jóvenes, de sus andanzas, sus fulbos, mujeres y trabajos. Lo cuentan vívidamente y yo me pregunto desde dónde es que me hablan ¿Existió esa persona en verdad? ¿Cómo llegó a lo que es hoy? Hay una ventaja para los que mueren sin llegar a ancianos, y es que son recordados en una mejor fisonomía. Digo, cada muerto es recordado como era a la edad en que murió. Si conocen a alguien que murió de viejo, es difícil que lo recuerden con el rostro de cuando tenía 30 años. Tal vez me equivoco, no viví lo suficiente, ni vi la muerte de cerca. Tampoco es que este detalle estético les valga a ellos, bien muertos que están, a cualquier edad en que hayan muerto.
La vejez es un recuerdo de que el tiempo pasa, de que estamos de paso, de que indefectiblemente moriremos. Todo esto del 2012 es un grito que nos recuerda a modo de ficción que el mundo se va a acabar. Porque el fin del mundo es inminente, pero lo es a un nivel individual.  Y eso es todavía peor, porque es más llevadero morir en grupo, por un asteroide o bestias infernales. El mundo se va a acabar para cada uno de nosotros, puede ser en 2012, 2024 o mañana. José Ingenieros dijo que quería morir a los 40 años para evitar las contradicciones que genera la senilidad. Así fue. Curioso. De vivir ahora, José podría extender esa línea un poco más. Hasta los setenta se es digno, depende qué comió uno en su vida, el deporte que hizo, las drogas que tomó o dejó de tomar, entre otras cosas. La realidad es que es fácil para mi decirlo, porque estoy lejos aún de eso. Mi abuelo dice que cuando cumplió 60 se dijo a sí mismo "Ok, puedo vivir otros 10 años". Entonces cumplió 70 y se dijo "Me gustaría vivir otros 10 años" ¿A quién no salvo por Jose ingenieros? Esta vida es una calesita en la que las personas subidas y los juegos van cambiando. Todo lo que queremos es una vuelta más.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Instrucciones para aprobar un parcial en 15 minutos

Sería una suerte para usted tener amistades estudiosas, pero las estadísticas aseguran que quién se presenta a un examen sin haber estudiado, lo hace a menudo. A su vez, los estudiosos se juntan con otros de su especie, con lo cual usted queda afuera por vago, haragan u ocioso. No es que desconfiemos de su capacidad mental: usted y yo sabemos que de estudiar como ellos obtendría las calificaciones más altas. Pero, para qué estudiar filosofía cuando su existencia se justifica en ese partido del domingo, para qué leer a Orwell cuando se puede ver Gran Hermano, para qué estudiar fórmulas matemáticas que olvidaremos en un parpadeo.
Primera observación: por lo general el sexo femenino dedica más horas al estudio que el masculino.
Segunda observación: Si bien las mujeres son más estudiosas, existen las que estudian simplemente para aprobar, y aquellas que se destacan con excelentes calificaciones. Por qué este segundo grupo carece de belleza física lo trataremos en el próximo apartado que se titula “por qué las mujeres estudiosas carecen de belleza”.
Ellas lo aborrecen a usted porque cada vez que hicieron un trabajo práctico juntos usted no hizo más que jugar con el perro de la casa y sabotear la despensa de su anfitriona en búsqueda de algo que sacie su aburrimiento. En más de una oportunidad usted ha recibido cejas alzadas y miradas esquivas al pedir apuntes o alguna respuesta de parcial. ¡Conserve su orgullo! No se acerque al grupo mendigando la respuesta a alguna pregunta que seguramente la profesora incluirá en la evaluación. Lleve consigo caramelos y un gesto apesadumbrado. Ofrézcale uno a la dama estudiosa del segundo grupo en su vuelta del baño. Ella aceptará el caramelo. Le preguntará qué le pasa, usted dirá que no pudo estudiar. Es importante que diga que no pudo, no es que no quiso; factores ajenos a su persona han imposibilitado tal tarea. Mírela a los ojos, háblele de la luna y las estrellas, aproveche y compare esos ojos con los astros. Suspire. En un tono despreocupado pregúntele si ha estudiado para la ocasión. Ella dirá que sí, usted ya lo sabe. Ofrézcale otro caramelo. Póngala a prueba y ya que no esta capacitado para hacerle preguntas específicas, pregúntele qué es lo más importante de la materia a su entender. Ella hablará. Sólo ofrézcale un caramelo más. Prefiera los de frutilla. Deben ser chicos, de lo contrario no se le entenderá cuando hable. Escuche atentamente, asienta y memorice.
Tercera observación: Apúrese, quedan cinco minutos.
El profesor ya entró. Usted esta algo mareado por la cantidad de información que recibió en los últimos minutos y se sienta en el primer pupitre que encuentra. Se asombra al descubrir que el primer pupitre es literalmente el primer pupitre, nunca se había sentado allí. No entre en pánico si no recuerda nada de lo que le explicaron. Saque dos hojas en blanco. Olvide la materia, olvide todo lo que ya olvidó. Y sobre todas las cosas, olvide a la chica del segundo grupo de mujeres con la que habló anteriormente. Acérquese al profesor con su examen en mano y ofrézcale un caramelo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Ser popular no es esto

Escribo para los analfabetos, para los que no tienen computadoras, ni cibers cercanos. Escribo para los ancianos y los bebes. Escribo para los monjes hermitaños. Para todos ellos escribo, y tal vez sea por eso que no tengo lectores.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Pasajes por gramo

El hijo bastardo y hippie del brownie, el brownie loco. No se encuentra en las casas de te ni en los libros de recetas oficiales, pero no por eso deja de cocinarse. Cuando hablamos de brownies locos no nos referimos al brownie como una entidad con vida, que a perdido la razón, sino al efecto que produce en sus consumidores, o la locura propiamente dicha. Casi cualquier joven habrá escuchado hablar de este "marroncito", pero ¿Cuántos lo conocen? Para los que no, dejo algunos consejos:
Recuerde que los brownies, si están bien hechos, son ricos. Tenga cuidado, comer más de 6 es una locura importante. No olvide que estos brownies no los hizo su abuela, esto vale incluso en los casos de flasheo en que vea a su abuela entre sus amigos y ofreciéndole "uno más",
Usted puede verse en una situación en que desea estar pasándola mejor y esto lo puede llevar a comer más y más brownies ¡Abstengase! El efecto del brownie, se manifiesta a la hora de haber sido ingerido y puede durar otras ocho horas (los datos son estimados). Cuando coma su postre, piense en lo que hará dentro de 4 horas. Si tiene una reunión de trabajo, podrá dar una perspectiva diferente del problema a solucionar, pero también es probable que nadie lo comprenda.
Si desea hacer arte en cualquiera de sus formas, hágalo sabiendo que todo lo que cree, en el momento va a parecer mejor de lo que en realidad es. En otras palabras, cuando vuelva de Woodstock, lamentará haber pintado su habitación o haber posteado en su blog unas instrucciones para los consumidores de marihuana.
Lleve gotas para quitarle la coloración rojiza a sus ojos. De lo contrario, puede perseguirse al creer que otras personas conocen la altura de su vuelo, dando lugar en usted al fenómeno también conocido como "locura paranoica" o el estar "persecuta". El hecho de no poder seguir la línea de una conversación, así como el desternillarse de risa cuando su interlocutor esta hablando del clima o de política puede sucitar la sospecha.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

lookeo

De a poco lo lookeo el blog. Y si no alcanza con las letras que escribo, que de por sí son atractivas (un saludo a Guttenber, padre de la tipografía) le meto imágenes. Definitivamente lo realza.  Paul Blow es el ilustrador de turno de este blog. Y digo de turno no por menospreciarlo, sino porque lo que me encanta, lo hace por un tiempo, hasta que otra cosa lo reemplaza. Ahora, Blow no esta reemplazando a ningun otro ilustrador, porque es el primero con nombre y apellido que conozco. Probablemente me meta más en este mundo y descubra otros tantos. Pero Blow! por ahora me vuela el bocho.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Ch - Ch - Ch - Changes

El cambio es parte de mi. El cambio soy yo. Y cuando yo cambio, busco cambiar mi mundo, para que se adapte a quién soy en el momento. O puede ser que lo que me rodea me cambie primero. Por ejemplo, me rodeo de gente diferente a la usual y eso me lleva a cambiar, porque todo vínculo afecta a las dos partes de la relación ¿O es que yo cambie antes, para rodearme ahora de la gente con la que ando?

sábado, 16 de octubre de 2010

Decisiones

¿Que es lo que hace a una decision buena o mala? Una decision se toma frente a dos variables. Como mínimo, puedo hacer esto o no hacerlo. Siempre hay algo contra lo que comparar, siempre hay opciones. Desde la base: prendo la tele o me quedo mirando el techo ¿Es mejor prender la tele? ¿O lo es mirar el techo? Depende. Depende del juicio de valor que tenga la persona. Tal vez mirar el techo lo lleva a reflexionar sobre su vida, utilizando ese tiempo valiosamente. O puede que mirar el techo lleve a la persona, justamente, a reflexionar sobre su vida, cosa que no desea. Jugar un partido de fútbol es igual de bueno o de malo que salir a navegar. Las dos cosas son divertidas y llevan sus pro y sus contras. Claro que son más los pro, o más fuertes. Si el partido de futbol se pierde o si el barco se queda varado son hechos independientes. Nosotros no elegimos que se rompa el mástil del barco ni meter un gol en contra. Son cosas que pueden pasar cuando tomamos una decisión. La calidad de la decisión no depende de lo que suceda una vez tomada, sino de seguir lo que queremos al momento de decidir. Y ésto es lo más difícil, o fácil.  Es fácil si ya se sabe lo que se quiere, entonces la persona orientará su acción hacia decisiones que lo acerquen a su objetivo. Si no lo sabe, dudará ante muchas variables igual de apetecibles o despreciables. Y éste sí que es un flagelo para quien tiene que tomar una deción ¿Que pasa si hago esto, o si hago lo otro y dejo de hacer esto? Hay que partir de que no se pueden hacer muchas cosas a la vez, salvo que se quiera mascar un chicle, andar en bicicleta y escuchar música en formato MP3. Pero este ejemplo, en realidad, exhibe pequeñas decisiones que son una gran decisión, la de salir a andar en bicicleta ¿Que pasa con ejemplos menos estúpidos, o más complejos? El decisor puede lidiar con opciones como mirar el techo o ir al recital de Paul Mc Cartney en River. Pero si a esto le sumamos otras opciones, entonces se vuelve un poco tedioso tener que elegir. Con esto no animamos al lector a que deje de ser popular, o a que deje de buscar ser popular -porque quien no lo es, por lo general, busca serlo-. Por el contrario, fomentamos la popularidad en nuestros lectores, que deberán elegir entre muchas opciones  los fines de semana. Y lo podrán hacer basándose en las siguientes conclusiones:

- Lo que más quiere hacer, es lo que debe hacer.
- Si no sabe qué es lo que más desea hacer, guiese por su estómago.
- Una vez tomada la decisión, no cambiarla ni ponerla en duda, ni pensar en lo que hubiese sido si decidía otra cosa.

miércoles, 18 de abril de 2007

Ser polenta

Este blog nace como un ejercicio de escritura para su autor. El blog no se propone ser parte del mainstream bloggero que, dicho sea de paso, no sabemos si existe. Menos aún se propone obtener algún dinero de esta actividad –la escritura- tan poco rentada en cualquiera de sus formatos. Porque vale decir que los artistas no se mueren de hambre, pero comen fideos tres veces por semana, y con poca crema. Ni que hablar de ponerles queso.
El material publicado en este blog obedecerá a la caprichosa curiosidad de quién escribe, para el deleite o fastidio de los lectores que en realidad, de estar fastidiados, suspenderán su actividad como lectores de este blog y, por lo tanto, podrán detener su fastidio. Puede pasar que el lector fastidiado no haya llegado siquiera al segundo párrafo de esta publicación, habiendo dejado de notar estas observaciones, pero aplicándolas a rajatabla.


Ser desempleado y su consecuente ocio pueden llevar a escribir. Mi caso es una muestra de ello. Y pienso que sin duda algunos escritores se dedicaron a escribir porque no tenían otra cosa que hacer.  Tomemos como ejemplo a Marcel Proust, un "señor" que escribió una colección de libros tan vasta que lleva a sus lectores a vanagloriarse de haber leído su obra, que si bien recuerdo se titula "En búsqueda del tiempo perdido". Yo leí uno de los libros de su colección "Por la parte de Swann", y todavía no encuentro el tiempo perdido. El tiempo dirá, supongo. En fin, éste Proust tuvo una enfermedad y no podía salir de su habitación ¿Que otra cosa podía hacer que escribir? No se la jugó, digamoslo. Era hacer eso o ser un campeón anónimo del solitario. Más todavía en 1913. Esto tiene que ver con una idea que pude dilucidar en mis pocos años de vida, y es que primero esta vivir y después hacer arte. Vivir para el arte te puede llevar a tener una vida infeliz, como le paso a nuestro ídolo nacional de la literatura, nuestro Borges. Digo nuestro por esta manía que tenemos de adueñarnos de lo exitoso. Lo mismo que la selección nacional o cualquier otra selección que alza el oro, Fangio, Cortázar, Gardel y Monzon. Idolos actuales, el primero que se me ocurre es Maradona, pero la verdad es que no me importa. Tengo una indiferencia hacia todo aquello que no me afecte en lo personal, salvo que se trate de situaciones que impidan la plenitud y felicidad de las personas o, dicho de otro modo, que favorezca su sufrimiento, como la falta de educación, alimento y amor. De todas formas aclaro que no es mi intención hacer denuncias sociales ni de ningún otro tipo. Este blog es un atentado contra la queja: inútil, improductiva y negativa. Es el síndrome del tachero y el de los viejos-viejos, quejarse. Encontrar alguno de estos agradeciendo a la vida es como encontrarle una cana a un niño. Y para mí agradecer es el primer paso hacia un cambio. No sé qué cambio. Pero es crucial; a nivel individual y a nivel social. Las preocupaciones y lo negativo atraen más de eso y lo mismo pasa con lo positivo y la "buena onda". Ying- Yang, la película "El secreto" y otras yerbas que nos da esta new wave moderna, y de la que podemos extraer muchas cosas realmente valiosas para un cambio significativo en nuestras vidas.
Por mi cabeza pasaron algunos nombres para el blog, como "siempreesviernes", "zorba" y "barbon". Los últimos dos ya estaban ocupados. Evidentemente hay un exceso de blogs en la red.
Barba de polenta podría ser una síntesis entre la sabiduría y la fuerza, o la fuerza de la sabiduría, pero tiene un significado mucho más infantil.
Así doy comienzo a este blog. Sin suficiente barba, pero con mucha polenta.